27 noviembre 2006

El 'Betlem de Tirisiti' estrena nueva casa

Ti-ri-si-tiiiiii!!!!!”. La marioneta más famosa de la ciudad de Alcoy volvió a cobrar vida durante el mediodía de ayer domingo en su nueva casa. Igual de amplia, pero totalmente renovada y con un patio de butacas que recuerda a los antiguos teatros ambulantes y cabarets. La lona dorada con lunas y estrellas arropó a las más de 150 personas que se congregaron en el pase especial del ‘Betlem de Tirisiti’, sólo una pequeña avanzadilla de lo que va a suponer esta transformación del barracón.

El estreno del Tirisiti tuvo un diálogo bastante más calmado de lo habitual, alguna que otra crítica velada sobre la vida social de la ciudad, pero nada comparado con las improvisaciones que han regalado los actores al público en alguna sesión (una de ellas, cuando advertían a la marioneta que no diera portazos “por si se acababan de caer todas las casas del centro, aunque quedan ya pocas”). La nota de humor añadida de esta sesión fue escuchar a Tirisiti cantando ‘Poyeya’, una canción nada célebre si no fuera por la equivocación reiterada de la cantante de Operación Triunfo a la hora de interpretarla (el título original es ‘Vivo por ella’).

UN AUTOR PERFECCIONISTA

Al terminar, todo fueron felicitaciones para los que han conseguido, tras años de esfuerzo, trasladar la representación del ‘Betlem de Tirisiti’ al Teatre Principal. Un trabajo a contrarreloj durante la última semana para que todo estuviera a punto. “Creo que ha quedado digno”, comenta el creador del nuevo escenario, Alejandro Soler, “pero, ahora que lo he visto montado, me he dado cuenta de que faltan muchas cosas por retocar”. Unas pequeñas modificaciones que se aplicarán en las próximas temporadas. Sin embargo, el público ha notado sólo una diferencia: la sensación de que existe una mayor amplitud en el escenario. “El espacio es idéntico, pero el ciclorama del fondo [que permite los cambios del cielo del día a la noche] es lo que da un aspecto más limpio a todo”, añade Soler, que arrastra más de setecientas horas de trabajo junto a su equipo. Y no es para menos, los trajes se han lavado uno por uno, se han retocado, han repintado todas las marionetas e incluso alguna de las cabezas se ha tenido que volver a hacer.

“Con este nuevo escenario gana el espectáculo”, aseguraba el conseller de Justicia, Miguel Peralta, tras la representación. Pero no sólo el espectáculo. El público dispone por primera vez de butacas individuales en la grada y entre las ventajas se encuentra que desde la última fila apenas se percibe el trabajo de los manipuladores del escenario y de las figuras. Un cambio radical para este Bien de Interés Cultural que se mantiene fiel a sus orígenes alcoyanos a través del carácter de sus personajes y de la respuesta de su público entregado.
UN LARGO PROCESO DE CREACIÓN
La instalación del escenario del ‘Betlem de Tirisiti’ en el interior del Teatre Principal comenzó a principios de este mes de noviembre. Un trabajo que se ha extendido durante casi un mes para que las representaciones de este popular teatro de títeres ‘de peu i vareta’ estuvieran listas para su inauguración. El diseñador Alejandro Soler y su equipo restauraron minuciosamente cada uno de los personajes, los edificios presentes en la escenografía y todo el ‘atrezzo’. La labor de restauración comenzó hace aproximadamente dos años y ha tratado desde las vestiduras de cada una de las marionetas (todas confeccionadas a mano por la esposa de Alejandro Soler) hasta las características de cada uno de los edificios religiosos y populares que componen este espectáculo navideño. Durante la pasada semana, las primeras casas y el típico Barranc del Cint comenzaban a poblar el barracón del Principal para que todo estuviera a punto. Pero, además del nuevo escenario –que respeta las características tradicionales del Tirisiti– es el resultado de un juego de decorados y bambalinas. Todo para que la imagen final sea lo más semejante al íntimo barracón de toda la vida.
UN FINAL DESCONCERTANTE PARA ESTA MARIONETA
Si Tirisiti tuviera vida propia (como Pinocho) hoy se sentiría desconcertado. Su huida despechada hacia otros mundos es desde ayer, más dramática. Su viaje en globo y su posterior caída será ahora repetitiva: el mismo suelo, la misma caja para la marioneta, el mismo escenario, el patio de butacas de siempre. El único consuelo podría encontrarlo, entonces, en su público variado y continuo.
Desde su creación, allá por el 1800 (no existe una fecha exacta certificada), el cuerpo de madera y trapo de este personaje alcoyano (pero con una esencia muy catalana) ha desfilado por plazas, teatros, calles y hasta supermercados. Sus inicios están fijados en la Plaza de San Agustín (hoy, la Plaza de España) y, a partir de ahí, deambuló por el Viaducto, por la Glorieta, la Plaçeta del Fossar, la Escuela de Ribera, la Escuela de Faus (junto al Hogar del Camarada), en la antigua Casa de Cultura (en la calle Casablanca), en la Casa Sindical de la Alameda, en el antiguo colegio de las Paúlas, junto al Mercadona de Santa Rosa, en la Plaça de Dins… El ciclo parecía haberse cerrado en el barracón de la Glorieta, pero las condiciones de representación no eran del todo idóneas. El Teatre Principal inició ayer las representaciones de este Bien de Interés Cultural con el intención de convertirse en una “vivienda estable”, pero nada es seguro en el espíritu trashumante de Tirisiti y sus compañeros de escenario.

Los barracones han cambiado, sus propietarios también, pero si un aspecto permanece intocable es su ánimo de crítica y sarcasmo que, cada año, aparece a través de sus diálogos. El guión es el de siempre, pero los adultos que acompañan a los pequeños a ver el ‘Betlem de Tirisiti’ encuentran en cada edición una narración con pinceladas diferentes y muy relacionadas con la vida de esta ciudad. Pequeños guiños que relanzan la llama de esta función. Esta es una de las características que han acompañado al muñeco llamado Tirisiti y que servía, ya en sus inicios, para atraer al público. A finales del siglo XIX existían -al menos- tres empresas diferentes que representaban el Tirisiti: eran los belenes de ‘El tío Sarguero’, ‘Pepe el Cullerotero’ y el de ‘Pep Esteve’. Una competencia excesiva que obligaba a los actores a agudizar su ingenio y a introducir notas y datos de actualidad relacionados con los personajes alcoyanos del momento. Esta costumbre nacida de las leyes competitivas del mercado continuó presente cuando las tres compañías se unificaron para crear un gran Belén.

Y hasta hoy. El ciclo se cierra con la misma naturalidad que cae el globo de Milá al que sube Tirisiti. Un final algo desconcertante para un personaje de madera demasiado vivo. Una marioneta que quiere escapar de las paredes del barracón improvisado en el Teatre Principal y que, desde ayer, difícilmente lo conseguirá. Sin embargo, este fracaso en su huida favorecerá sin duda al público fiel del ‘Betlem de Tirisiti’, el verdadero alimento de esta función navideña y centenaria.
FOTOGRAFÍAS: Juan Sanz

2 comentarios:

Jose Zinc dijo...

WAOOO! La primera imagen del post me ha dejado perplejo: Bien iluminada, mejor compuesta y con un acabado técnico flipante.
El texto cumple de sobra su cometido y me deja con las ganas de haber estado allí.
Mucha información expuesta de un modo nada tedioso...God job!

Malabarista dijo...

Vaya, después de ver el comentario es imposible no contestar... Muchas gracias Jose Zinc por tus elogios. Y, sobre todo, si puedes ver este teatrito (disponible también en la web www.betlemdetirisiti.com), pues mucho mejor. Es muy divertido. Jeje