11 febrero 2007

Cléa, su comida


Pues yo no quiero esa ensalada. Deberíamos pedir la sinfonía de croquetas y los cacahuetes porque casi no tengo hambre y si pedimos una pizza cada uno van a tardar horas en traerlas y son ya las doce de la noche y me quiero ir a casa porque me he pasado todo el día operando perros y estoy muy cansada. Jaime, no me mires así y pídete esos canelones congelados que sirven aquí porque si te pides la pasta con guindillas de la otra vez te va a sentar mal. Mira que después te vienes a mi casa y no me apetece aguantar tus dolores de tripita. Estoy tan cansada que no tengo ganas de nada. Y no sé por qué te has emperrado en venir esta noche porque sabes que de sexo, nada, cariño, que esta es la primera semana que me pongo el anillo vaginal y creo que esto no funciona porque no puedo meterme el dedo tan arriba como me pide el ginecólogo. Tengo una cosa bailando por ahí dentro, así que no me fío. Y dame la carta de una vez y deja de jugar con la sal que me estás poniendo nerviosa y eso trae mala suerte, ¿sabes?, que parece que tengas cinco años en lugar de treinta. Qué barbaridad. Y tú, Cléa, ¿qué vas a pedir? ¿Lo has pensado ya? Que vendrá el camarero y aún estarás toda embobada mirando la carta, como siempre.

-sonrisa agria-
Pizza tejana.

¿Eso? Pero si engorda, es todo grasa, y ¿no eras vegetariana? Hay unos canelones de espinacas con requesón que están muy buenos, no como los que siempre se pide Jaime, que están fríos y rancios. Yo no sé por qué seguimos viniendo a este restaurante. Ya no hacen la comida como antes y siempre está lleno de gente gritona. Y cargado de humo. Creo que deberíamos ir a ese que me dijo Antonio el otro día, que está en la esquina de enfrente de la farmacia del Centro….

(Yo tampoco sé por qué coño sigo quedando con ellos el último sábado de cada mes. Pero aquí estoy. Me gusta el sado.)

1 comentario:

cachovatio dijo...

joer joer, me he puesto de los nervios y todo imaginando la situación. Después de las dos primeras frases alguien ya estaría con la ensalada por sombrero, eso sí, puesta con toda educación y tras un "que te den por culo" dicho con los dientes apretados. Estresado me quedo, oiga.