16 septiembre 2006

"EL ÓRGANO ES MI VOZ". Mauri Sanchis. Músico de jazz.


La sobriedad de los sofás de CIUDAD poco se asemeja al colorido de la ‘Calle 54’ ideada por Mariscal. El sonido de las impresoras tampoco sigue los ritmos sensuales del jazz en directo y los tomos del archivo no sustituyen al público (a no ser que nos convirtamos en nuevos Quijotes). Sin embargo, cualquier lugar es válido para dialogar sobre jazz, las dificultades de crear una carrera musical estable y la falta de implantación de esta música en España (a pesar de que cuenta con muchos seguidores). Mauri Sanchis es uno de los pocos alcoyanos (si no el único) que ha conseguido traspasar las fronteras de esta ciudad para mostrar su creaciones y confirmar con su segundo álbum que el jazz no es patrimonio exclusivo de los norteamericanos. Un disco que, como su título, transmite “buenas vibraciones” a base de fusión y colaboradores de lujo.
¿Se puede trabajar tranquilo sabiendo que hay críticos musicales que te califican de “genio” y de “eminencia” del jazz?

“Es un poco exagerado, aunque estoy muy contento que se haya recibido tan bien tanto el primer disco como el segundo”.

Por el momento, ya hay quien dice que tienes un “corazón negro”, uno de los mayores halagos tratándose del jazz…

“El estilo negro me ha gustado siempre, tanto el jazz como el ‘blues’, el ‘rhythm blues’… Es de lo que he bebido para hacer mi trabajo y realmente es un halago”.

¿Tiene Alcoy una ‘cantera’ de músicos de jazz?

“Alcoy no es cuna de música moderna, es cierto que hay algunos grupos de pop, pero no es un sitio propicio para ello. Esta ciudad es más de bandas de música y de todo lo que esté relacionado con la fiesta de Moros y Cristianos”.

¿Se puede calificar el jazz como ‘música moderna’ teniendo tras de sí tanta historia y unas raíces tan asentadas?

“Considero que la música moderna todo lo que se salga de lo que es tradicional aquí. En esta zona no hay escuelas de música que no sea de banda y si tú no tienes un profesor que te enseñe a tocar rock, no vas a tener más remedio que ser autodidacta. Esto es un problema para los que queremos desarrollar una carrera profesional”.

¿Eres también autodidacta?

“Al 100%. Lamentablemente soy un músico de oído. Es un problema, por supuesto, el tema de no saber leer correctamente las partituras, pero digamos que he podido desarrollar otras virtudes”.

Segundo disco en solitario. La reválida para cualquier músico. ¿Tienes las mismas “buenas vibraciones” que las del título de este álbum (‘Good Vibes’)?

“Estoy seguro de que va a ir bien. El primer disco obtuvo una muy buena acogida y eso te da ánimos para ir a por el segundo disco. Además, no quería quedarme estancado en un mismo estilo de música, aunque lo más fácil habría sido quedarme en el mismo palo, con ‘Smooth’. Me apetecía ahora hacer algo nuevo para consolidar el proyecto y, por lo que estamos viendo, va a tener bastante éxito. La prueba de ello está en el fichaje por la compañía alemana BHM, una de las más importantes dentro de la música jazz, donde trabaja mucha gente que ya tiene premios Grammy”.


¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con esta productora alemana?

“Mi primer disco fue una autoedición, pero sí teníamos distribuidora, algo muy complicando de encontrar en jazz. Gracias a esta distribuidora pudimos vender el disco en Estados Unidos, en Europa y en Japón. Lo que pasa es que ahora el trabajo con BHM ha supuesto un cambio increíble. Nosotros hemos ido ya con el disco grabado y hasta ahora no ha habido ningún tipo de impedimento en lo creativo y espero no tenerlo en el futuro. En el aspecto musical tampoco se han metido, han respetado el orden de los temas, sus títulos… Sólo en la portada hemos tenido que negociar bastante, ya que la hemos adaptado a su gusto y a la estética de la discográfica, pero siempre manteniendo la idea general. Además, quiero destacar que la portada es todo cosa de alcoyanos: Arjona ha diseñado el logotipo y Jovi Fotógrafos se han encargado de todas las imágenes del disco”.

Has dicho que había un cambio de estilo en este segundo disco, ¿en qué sentido?

“He mantenido el estilo marcado y rítmico del ‘groove’, uno de los aspectos del jazz que más me gusta. ‘Good vibes’ es más directo, hemos cambiado la producción con una sección de metales que da una sensación de directo, totalmente diferente. En el primer trabajo existía un toque más electrónico, más etéreo, con voces de mujeres en algunos temas”.

Pero ahora también cuentas con la colaboración de una cantante…

“De una rapera. Este disco es todo fusión, puedo decir que se parece incluso al estilo de las bases sonoras de grupos como The Black Eyed Peas’ o Beyoncé, muy dentro de la estética moderna de la música que se produce en Los Ángeles”.

Con tanta mezcla, ¿no tienes problemas con los ‘ortodoxos’ del jazz?


“No tengo ningún respeto hacia los ortodoxos, en ningún ámbito de la vida. Además, un ejemplo claro es el caso de Miles Davis, que ahora es una figura para los ‘puretas’, y que en su momento fue un revolucionario muy criticado por su estilo. Tengo muy claro que cualquier artista debe innovar para marcar la diferencia porque es muy difícil progresar si te basas en lo clásico. Da la impresión de que estás copiando, no avanzas nada y, luego, no te recuerdan”.

¿Cuáles son los géneros del jazz que has tocado a lo largo de tu trayectoria?

“No le pongo etiquetas a lo que hago. Muchos se podrían sentirse incluso insultados si les digo que lo que yo hago es jazz. Pero, ¿qué es el rock? Elvis es rock, pero también Pink Floyd, por ejemplo. Las etiquetas en el jazz son muy difíciles porque es una música muy compleja. Mi música se parece más al rock sinfónico que a los temas de las orquestas tradicionales de jazz…”.

Y, a pesar de toda la fusión, ¿con qué te quedas?


“Lo que me gusta es que la música sea rítmica, el ‘groove’, que es, en comparación con la tradición latina latina, el sabor. Todos mis temas tienen mucha carrera melódica. Por ejemplo, me gusta mucho el estilo de Santana por su mezcla de ‘blues’ y las raíces latinas, pero siempre sobre una base norteamericana. La gente suele sorprenderse cuando me pregunta por mis influencias”.

¿Por qué?

“Porque yo me puse a tocar con ‘Vangelis’ o Jean Michelle Jarr como referentes. Imagina qué diferencia de estilo con lo que yo hago ahora. Creo que cualquier persona que tenga un conocimiento amplio de la música que he hecho puede notarlo. En principio puede que no, pero si empiezas a explicar estructuras y armonías puedes notar detalles que van desde Eric Clapton hasta Dire Straits. Todo lo que vas escuchando te afecta en lo que haces. Si no, no seríamos humanos”.

¿Cuántos años llevas en la música?

“Profesionalmente tres, desde que saqué el primer disco. Antes estuve en el grupo Progressions, allá por el año 93”.

¿Eres un músico de improvisación?

“Cualquier músico de jazz se basa en una estructura armónica, los temas tienen unos arreglos obligados que cualquier músico, por muy bueno que sea, está obligado a trabajar antes. Lo nuestro es un concierto y aunque hay un margen para la improvisación, tiene un orden de temas y cada uno tiene un trabajo determinado. Eso sí, no es un concierto de música clásica donde todo está controlado, es un ‘show’”.

Los expertos consideran que el órgano ‘Hammond’, tu especialidad, es uno de los instrumentos más difíciles en jazz...

“El órgano ‘Hammond’ nació para sustituir a los tradicionales órganos de iglesia, por peso y por precio. Está ligado a la música gospel norteamericana, pero luego comenzaron a adoptarlo en diferentes estilos musicales hasta convertirse en un instrumento, más allá de la marca. Se ha intentado copiar, imitando su sonido, y lo cierto es que tiene su complejidad. En España, por otra parte, no ha tenido una gran implantación.

Y, ¿cuántos tienes?

Ahora tengo dos, uno pesado y otro portátil que me regaló la marca por ser su ‘endorser’ (Mauri Sanchis es la primera imagen de la marca Hammond Suzuki en España). Ahora para los conciertos me llevo el portátil por la comodidad. El normal pesa unos 150 kilos…”.

¿Cuál es tu papel dentro del disco?

“Soy el compositor de los temas, de las melodías, y alguien tiene que cantarlas. El órgano es siempre mi voz porque no sé cantar”.

Además del cambio de estilo, del fichaje por la discográfica BHM… Cuentas con unos colaboradores de lujo.

“Sí, es cierto. Entre ellos está Javier Vargas. Él es mi referencia como músico, como instrumentista y admiro su trayectoria. Ahora tengo la suerte de tocar con él porque también colaboro siempre que puedo con su banda (la Vargas Blues Band). Además, en la presentación de mi disco en Madrid también estará él”.
(La última de estas colaboraciones en directo fue el pasado viernes, en el festival de La Nucia).

¿Vas a salir de España para presentar ‘Good Vibes’?

“El disco sale en Alemania el 22 de septiembre y la idea es poder salir a tocar en Europa, pero hemos decidido esperar y ver primero cómo funciona el trabajo a nivel de crítica en Alemania. El resto ya se verá”.

Has actuado en ‘Calle 54’. ¿Cómo es tocar en directo en uno de los locales de jazz más prestigiosos de toda España?

“Calle 54 es el club más bonito de España y seguramente uno de los más originales del mundo, diseñado por Mariscal. Nos apetecía mucho tocar allí. Fuimos en formación de trío y nos marcó mucho porque estaban también representantes de Índigo Records, la compañía distribuidora del nuestro disco en España. Aunque ya habíamos firmado con BHM, les gustó el concierto y estoy seguro que ahora nos van a apoyar mucho más en la distribución del segundo trabajo”.

Además de todos los conciertos, en tu biografía aparece que te formaste en California. ¿Qué supuso aquella etapa en tu carrera como músico de jazz?

“Me fui a Califonia a estudiar mi carrera (es diseñador), pero cada semana actuaba unas cuatro o cinco veces en conciertos de ‘blues’. Fue una experiencia muy enriquecedora porque estaba en la cuna de este estilo musical. Es como ir a Sevilla a estudiar flamenco”.

Además del segundo disco en solitario, ¿has colaborado en trabajos de otras bandas?

“Sí, durante este año he colaborado en el último disco de Groove-o-Matic Deluxe, una banda de ‘acid jazz’ inglesa y también con Wicked Article, un grupo de música ‘heavy’ de Valencia, entre otros. Ahora he empezado a trabajar con un estudio de Los Ángeles que me mandan temas y yo grabo mi parte”.

Pero tú vives en Alcoy…

“Sí, pero gracias a internet podemos grabar un tema en una mañana y por la tarde estar ya en un estudio de Los Ángeles. Tengo un pequeño estudio en casa, el equipo es bueno, pero el espacio es muy pequeño…”.

Y, para terminar, la pregunta obligada a cualquier músico durante estos años gira en torno a la piratería. ¿Cómo te afecta?

“Nosotros no aparecemos nunca en el ‘top manta’. Es muy difícil ver artistas de jazz allí porque no tiene demasiada demanda. Lo que más nos afecta son las descargas de internet. Ahí sí que no podemos controlarlo. Deberían hacer algo para erradicar esto porque si no hay dinero, no podemos trabajar”.

OTROS DATOS SOBRE MAURI SANCHIS:

Primer ‘endorser’ en España del órgano ‘Hammond’ de Suzuki.
Nació en Alcoy (Alicante) en 1974. Tiene fijada aquí su residencia habitual.
Es diseñador.
Su segundo disco, ‘Good Vibes’ cuenta con un vídeo ‘making off’ para ser consultado en PC. Sale a la venta el martes 19 de septiembre. La presentación será en la Fnac de Callao (Madrid).
http://www.maurisanchis.com

09 septiembre 2006

Fotos alemanas

Aquí tenéis algunas de las cerca de doscientas fotos que tomamos en Alemania, en concreto, de las ciudades de Düsseldorf y Berlín. Desde aquí le doy las gracias a Nekane por su dominio del (complicado) idioma alemán.



Haciendo el idiota en el Muro de Berlín (en lo que queda de él)...

Patitos en el río Dussel (Düsseldorf)...
Iglesia destrozada durante la Segunda Guerra Mundial en Berlín...
Cinco frikis con cinco micrófonos en el Music Day electrónico que nos encontramos junto a la Puerta de Brandemburgo.

Nekane y yo junto al monumento de la unificación. Como podreís comprobar, aquello fue un viaje de 'guiris' (aunque con una guía 'Lonely Planet de 2003 con algunos cambios inesperados...)

La desconfianza

"Es significativo cómo la ley lo advierte, y es muy raro que nos prevenga, que se moleste: cuando alguien es detenido, al menos en las películas, se le permite guardar silencio, porque 'cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en contra suya', se le comunica en el acto. Hay en esa advertencia un ánimo extraño -o es indeciso y contradictorio- de no querer jugar sucio del todo. Es decir, se informa al reo de que las reglas van a ser sucias a partir de ahora, se le anuncia o recuerda que se va a por él como sea y se aprovecharán sus posibles torpezas, inconsecuencias y errores -no es ya un sospechoso, sino un acusado cuya culpa va a intentar demostrarse(...)".

Javier Marías.
'Tu rostro mañana.
1. Fiebre y lanza'

Me ha gustado esta reflexión (condenada como me veo a los 'sucesos', creo que voy a tener que ir 'apreciando' estas ideas...) de Javier Marías. Ya he superado la fobia a este autor que sólo me permitía leer sus artículos semanales en la prensa. Dentro de un tiempo expondré mis conclusiones sobre el libro. De momento pinta bien, lento, pero interesante.

Por cierto, a partir de ahora me apuntaré a la novela negra durante los meses vacacionales. Donna Leon y su 'Vestido para la muerte' (un título muy, pero que muy malo) me han ayudado a no pensar durante esta última semana de descanso.

31 agosto 2006

Blog Day 2006

¡¡¡Hoy celebramos el Día del Blog!!!
Una conmemoración bastante tonta en la que debemos recomendar los cinco blogs que más nos interesan... Mmmm, una tarea bastante difícil, pero que voy a intentar hacer desde aquí.
Espero que disfrutéis con la visita virtual...
Y os recuerdo que ya estoy en tierras españolas...
Un abrazo a todas y todos.

05 agosto 2006

Experimentos




Para los que hace tiempo que no me ven por estos mundos...
Cambio de look.
Y os dejo con la duda.
El Photoshop permite camuflajes insuperables...

31 julio 2006

Parón vacacional e involuntario

Lamento este parón informativo en el blog. Responde a varias razones:
-La entrada de lleno en el mercado laboral (por fin, tras varios sobresaltos).
-La necesidad de un descanso para vivir y captar nuevas ideas. (Léase agotamiento físico y anímico).
-La preparación de un próximo viaje a tierras alemanas que me está llevando algo de cabeza (el idioma, ya se sabe. Total, para llegar allí y que se rían al oirme hablar inglés. Desisto. El alemán puede conmigo... Y con mis adormecidas neuronas)
Por estas razones no garantizo nuevas entradas en el blog hasta casi septiembre (o, como mínimo, hasta que tenga vacaciones). En breve, eso sí, incluiré una nota sobre el concierto de Depeche Mode que 20.000 personas sufrimos y sudamos en Torrevieja la pasada semana. Todo dependerá de la velocidad de "mis colaboradores" a la hora de pasarme las imágenes.
A todos aquellos que hace mucho tiempo que no veo:
¡¡¡FELICES Y ABURRIDAS VACACIONES!!!
(Que para eso están).

07 julio 2006

Una actuación casi perfecta

L’Ham de Foc no defraudó. Presentó ante su público un concierto redondo que si no llegó a la perfección fue por la indisposición que sufrió su cantante, Mara Aranda, y que no le permitió finalizar la actuación prevista. Los siete músicos que forman parte de la agrupación terminaron solos el concierto ante un patio del Palau Comtal eufórico y satisfecho por haber aprovechado la oportunidad de ver en directo al ganador del Premi de la Música al Millor Grup en Valencià, otorgado por Ràdio Televisió Valenciana.
El grupo de música medieval mediterránea, oriental y occidental, presentó un repertorio que mezclaba temas instrumentales con otras canciones pertenecientes a los tres discos editados por el grupo. Todo ello acompañado por los bailes, la voz y las letras de Mara Aranda. El patio del Palau Comtal se convirtió de nuevo en un reducto medieval para acoger los sonidos de los más de veinte instrumentos musicales que son capaces de interpretar sus ocho componentes.
Cuando los asistentes al concierto –que permanecían incluso de pie al fondo del patio ante la numerosa acogida que tuvo la actuación– ya habían comenzado a integrarse en las historias de época (pero universales) de L’Ham de Foc, la cantante necesitó hacer una pausa por “una indisposición” que finalmente no le permitió terminar el concierto. Esto es lo que manifestó en directo uno de los músicos, Efrén López. Sin embargo, ante la insistencia del público, decidieron continuar con la actuación, esta vez sólo con canciones instrumentales y ‘solos’ de cada uno de los instrumentos de los que disponían en el escenario.
Para animar el ambiente tenso que se había producido tras el anuncio de que Aranda no iba a volver a aparecer sobre las tablas del escenario, los músicos propusieron, entre bromas, que algún “voluntario” hiciera “karaoke” y cantara las letras de las canciones que se convirtieron sólo en instrumentales durante la noche del miércoles. Nadie se lanzó, pero el ánimo del público y de los músicos se recuperó después de este inesperado bache: los músicos demostraron su capacidad para improvisar y su amplia experiencia en la música medieval.
Tímidos, los siete músicos recibieron los aplausos finales y emocionados de un público entregado que, por desgracia, se quedó con ganas de más, a pesar de que la agrupación interpretó los temas que, como ‘A l’aire’ y ‘El que vull’, les han otorgado el respeto que merecen.
Fotografías cedidas por la Universidad de Alicante.

28 mayo 2006

Lectura compulsiva

El escritor y crítico Félix de Azúa insiste en que se pueden leer todos los libros del mundo (como Borges, que llevó a la práctica esta teoría en su día). Se trata de una tarea muy difícil y casi imposible en la actualidad, aunque muchos quisiéramos poder hacerlo sin mayores complicaciones (y esto nos acerca aún más a la lectura). Pero lo cierto es que si encuentras un ensayo, un estudio, capaz de explicarte e introducirte en el mundo de cada uno de los géneros literarios, todo ello acompañado por miles de reflexiones y comparaciones, no vas a tener más remedio que intentarlo (por el simple hecho de lograr captar todos los matices de los que habla el experto).

Eso sí, jamás llegaremos al nivel de Sarmiento, “un lector voraz” (según el argentino Ricardo Piglia), que leyó “las obras completas de Walter Scott a razón de un volumen por día”, como confiesa el propio Sarmiento en sus ‘Recuerdos de Provincia’.

¿Alguien se anima?

El Mes Literario de Malabarista Lunar

Los libros también tienen su propio ‘Purgatorio’.
Aquél en el que se edita, pero no se lee.
¿En qué se convierten las novelas si nadie les dedica su tiempo?

Bienvenidas y bienvenidos al Mes Literario de Malabarista Lunar.
Este camarote se encuentra abierto (como siempre) a cualquier tipo de sugerencia y de colaboración…

20 mayo 2006

Interactividad vacía

Si Leonardo Da Vinci levantara la cabeza... Se daría contra un muro formado por quinientas páginas vacías de contenido y de significado. ¿Un código? ¿Un enigma? Pues, oiga, yo aún los estoy buscando... Y no es por mi escasa destreza o falta de ingenio, es porque desde la tercera página ya sabía qué iba a pasar con sus protagonistas. Y a mitad de la novela ya hacía apuestas sobre el final de la historia. Lástima que las hiciera conmigo misma y que, tanto si ganaba como si perdía, me quedaba igual. Y lo digo ahora, bien alto (aunque ustedes no me oigan), ¡ya habría triunfado en la Quiniela, en la Primitiva y en el sorteo de la ONCE si hubiese apostado con tanta seguridad!

Me dicen: “No seas injusta con la novela, que está muy bien documentada”. Bueno, no lo discuto, cualquiera que tenga en sus manos un libro de arte y una guía de París también está bien documentado. Y que me expliquen a mí de qué me sirven tantos datos si en su ordenador pulsó “copiar” y “pegar” y su equipo los vomitó directamente sobre el manuscrito. “Pero las descripciones son realistas, parece que estés paseando por París”. Vale, ¿y qué pasa con Londres? Uich, a Dan Brown se le olvidó comprar la guía turística de esta ciudad neblinosa. “Pues eso, como siempre tiene niebla, a lo mejor ni se enteran de dónde están y pasa como verdadero”, debió pensar el ¿escritor?

Es una lástima que Dan Brown no se dedique a escribir guiones de filmes de misterio con escaso presupuesto, pues ‘El Código Da Vinci’ quedaría perfecto en la gran pantalla (o en nuestro televisor, pues a lo mejor no pasaba de ser una sit-com). “Sophie giró la cabeza y vió a su compañero”. ¿Y qué sintió? ¿Miedo? ¿Lástima? ¿Asco? Cualquiera de estos tres adjetivos servirían de acompañamiento pues no detalla nada más –nunca, en ninguna página del libro, y no pienso contar el final, que viene a ser por el estilo-. Así que el lector puede crear su propia historia a medida, un relato en el que los protagonistas se odien o se amen cuando resulta que sólo han compartido un café soluble en la sala de una biblioteca vacía. A esto se le llama interactividad y lo demás son tonterías. Así que ya lo sabe. ¡Lector, imagine lo que quiera! ¡Usted tiene el poder! La decisión está es sus manos... Yo no lo haría.

Duchess of Surrealism
22 de marzo de 2004

Un buen licor

Un buen licor, al igual que una buena novela, debe entrar en el cuerpo de la persona con suavidad para, luego, actuar, impactar y transformar su experiencia (sea sensorial o, simplemente, física). Un cambio en el lector que se perfila de forma semejante al de los personajes de ‘Detrás del hielo’, una evolución muy marcada, pero que sigue los parámetros de la vida diaria de cualquiera de nosotros, con sus altibajos, buenos momentos y recuerdos imborrables que conforman el carácter de cada ser humano. Recuerdos positivos y negativos que en esta novela se presentan con una normalidad sobrenatural, con la sencillez de las vidas de personajes anónimos que bien podrían ser nuestros vecinos.
La nueva obra de Marcos Ordóñez -viejo conocido de la esfera teatral española- se adentra en una república imaginaria (que no irreal) con tintes soviéticos, la de Moira, para hablar de Klara y sus relaciones con Oskar y Jan. Un trío unido por la amistad, por sus inquietudes culturales y políticas, pero también por un amor fundamentado en la perfección geométrica del triángulo. Tres personajes muy bien definidos, con una profundidad que sorprende –como en las buenas obras dramáticas- y, ante todo, con una evolución a marchas forzadas provocada por la llegada de un poder dictatorial. Situaciones extremas dejadas caer en la ciudad de Moira, algo más que un simple decorado en esta novela. Un elemento activo que será central en la progresión de los tres protagonistas y en el recuerdo, como aquellas ciudades que renacen de sus cenizas para no olvidar cuáles son nuestras raíces y por qué estamos aquí.

14 mayo 2006

Un idiota infeliz, según Azúa

¿Puede existir en este planeta alguien tan desgraciado como el personaje que se nos plantea en este libro? En el caso de que la respuesta sea afirmativa, lo único que podemos hacer el resto es compadecerle. Este es el primer sentimiento que despierta una persona con tan mala suerte como el protagonista de ‘Historia de un idiota contada por él mismo’, de Félix de Azúa. Pero la narración engaña, y mucho.
El sentido del humor ácido que Azúa plasma en su relato hace de la biografía de este “idiota” idealista una historia que parece sacada de una película de Alfredo Landa y de Luis Buñuel juntas (sí, por imposible que parezca). Pero no todo es tan frívolo, ni el personaje es tan gafe (por imposible que parezca). El trasfondo de la “investigación” que lleva a cabo para descubrir las diferentes facetas de una felicidad que jamás alcanzará está plagado de guiños y referencias a la literatura y a la filosofía actual.
Las bromas, centradas en las desgracias del protagonista según el patrón del humor español (aquél que manda reírse de aquél que acaba de caer), hacen de esta novela una de las obras más conocidas de Félix de Azúa. Este estilo lo ha explotado al máximo sin desgastarlo, una característica que todavía le mantiene en las primeras listas de ventas en España.
Sólo la inteligencia de Félix de Azúa podría crear una novela de este tipo, breve pero intensa, llena de referencias de todos los ámbitos de la vida. Bromas que deben tomarse en serio, porque el “idiota” que describe es igual que todos nosotros.

01 mayo 2006

Homenaje a Joan Valls

'La cançó de Mariòla'.
Paisatges de serra i vall.


Así dalt, aon tot es llum
i tot blau de cèl en festa.
Aon vibra l'aura en les mates
de la salvaje florèsta.
Así dalt voldría jo

una vesprada serena,
quan los núvols encotonen
com a jòya l'alta cresta
i talla tires de brisa
la venablina oronella,

i el sòl ab tristor del Angelus
te ferides de rosella.
Así dalt voldría jo
morir bevenme una estrèla
diluída en bes celèst
ab tòxichs de ma quiméra.



El poeta Joan Valls nació el 1 de mayo de 1917.
Falleció en 1989, dejando tras de sí una vasta obra lìrica centrada, en la mayoría de los casos, en el territorio alicantino que le vio nacer.

26 abril 2006

Semana Mundial Sin Televisión


Después de sufrir la avalancha de películas "bíblicas" con las que nos han deleitado las televisiones nacionales durante las últimas semanas, llega el momento de plantarle cara al sistema audiovisual (aunque suene un poco mal en boca de una periodista...):
¡¡Del 24 al 30 de abril, TOD@S SIN TELE!!

09 abril 2006

Román de la Calle: “Un filósofo puede transformar un museo”

El filósofo Román de la Calle (Alcoy, 1942) es el actual director del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad de Valencia (MUVIM).
...“El éxito de mi ‘Fórmula MUVIM’ proviene del interés en unir la universidad con la sociedad y la cultura. De esta forma, hemos conseguido ser el primer museo valenciano en cuanto a volumen de visitas”...
-¿Qué hace un filósofo en un museo?

-“Demostrar que también él puede dirigirlo. Este es el tema de mi próxima ponencia en la Universidad de Salamanca. Quiero abrir los ojos a los estudiantes de esta materia para que comprendan que un filósofo no tiene porqué dedicarse sólo a la enseñanza. Puede dirigir museos, publicaciones y puede transformar una institución…”.

-En apenas un año y medio ha conseguido levantar al Museo Valenciano de la Ilustración y de la Modernidad (MUVIM).

-“Le hemos dado la vuelta, sobre todo, en lo que se refiere al concepto. Siempre he creído que un museo como éste debe estar en contacto permanente con la universidad y la sociedad. Para mí, éste es el triángulo perfecto, lo que llamo la ‘fórmula MUVIM’. Por ahora, ya hemos conseguido situarnos en el primer puesto en cuanto a volumen de visitas entre todos los museos valencianos y en el noveno lugar en lo que se refiere a España. Es mucho, pero tampoco debemos bajar la guardia porque esto puede cambiar de un momento a otro, todo tiene sus límites”.

-El MUVIM es un museo sin colección propia, ¿cómo consigue atraer a tantas visitas?

-“Hay un aspecto que debe comenzar a cambiar y es la concepción de los museos. El ICOM (Consejo Internacional de Museos) defiende desde hace unos años a aquellos que poseen un patrimonio inmaterial, justo lo que intentamos conseguir aquí, un museo de las ideas. Pretendemos que el único fondo de la entidad, sobre el que gira todo el museo, sea la biblioteca, con más de 30.000 volúmenes entre los que se encuentran los treinta y cinco tomos de la Enciclopedia del siglo XVIII, el principal símbolo de la Ilustración. Para dar a conocer estas ideas, creamos los talleres y seminarios que, junto a los grupos organizados, son los más que visitas atraen”.

-¿De qué forma enfocan esta visión filosófica en las exposiciones que realizan?

-La época de la Ilustración, la misma Enciclopedia, no podría existir sin la colaboración del arte. Desde el nacimiento de la imprenta, el diálogo entre la imagen y las ideas ha sido continuo. Tal vez la idea del “ilustrador ilustrado” (que surgió tras una equivocación un amigo mío al hablar del MUVIM), de la transmisión de ideas al público general a través de lo visual, es lo que más nos ha ayudado a programar las colecciones”.

-Unas exposiciones que, desde su llegada, han aumentado en número y en complejidad…

-“Sostener el MUVIM nos está costando muchísimo. Somos sólo diez personas las que trabajamos en este proyecto. Nuestro presupuesto, aunque ha aumentado, todavía es bajo. Yo conocía la situación anterior del museo (el director estaba hipotecado, el espacio era muy limitado…), por esa razón, desde mi llegada, hemos intentado llevar adelante un proyecto más ambicioso y dinámico centrado en diferentes colecciones bajo una misma temática que se reparten en varias salas de Valencia. La idea es no quedarnos estancados en un solo lugar”.

...“Las instituciones no pueden mantener el peso de los museos”...

-Y, ¿ha funcionado?

-“Mejor incluso de lo que esperábamos. Estamos muy motivados”.

-¿Seguirán, entonces, con esta idea?

-“Sí, lo que realmente queremos hacer es ampliarla. Más exposiciones en más salas diferentes. Debemos fomentar el dinamismo”.

-La idea es muy “alcoyana”…

-“(Se ríe) ¡Es verdad! Pero es que yo me siento muy unido a mi pueblo, siempre que me presento en algún lugar insisto en que soy de Alcoy”.

-¿A modo de advertencia?

-“Sí, tal vez (vuelve a reír)”.

-¿Cómo está el panorama artístico en esta ciudad?

-“Creo que debe despertar. Alcoy tiene mucha historia artística a sus espaldas, pero es necesario progresar y no mirar continuamente desde el retrovisor. Siempre hemos destacado por nuestra imaginación, por el pragmatismo, también por un cierto autonomicismo, pero ahora necesitamos un cambio. Debemos buscar nuevas cosas que nos zarandeen y nos hagan despertar. Estoy orgulloso de ser alcoyano, pero reconozco que debemos dar un paso adelante”.

...“El reto ha sido diferenciarnos del resto de museos valencianos”...


-Cambiando de tema, ¿cuándo comienza su actividad museística?


-“Siempre he estado vinculado a los museos porque, de hecho, soy catedrático de Estética. Además de la dirección del MUVIM, pertenezco al Consejo Rector del Instituto Valenciano de Arte Moderno y estoy vinculado a otros museos de la provincia de Alicante. Sin embargo, hasta ahora, nunca había aceptado la dirección de alguna de estas entidades”.

-¿Por qué?

“Porque mi actividad en la enseñanza universitaria ha sido siempre exhaustiva y, además, conozco de cerca la situación en la que se encuentran los museos”.

-Sin embargo, aceptó el puesto en el MUVIM…

-“En un principio, denegué la oferta. Puse muchas condiciones para acceder a este cargo y, como vi que las iban aceptando, llegué a la conclusión de que no había razones para volver a rechazar la dirección del MUVIM”.

-¿Cuáles fueron estas condiciones?

-“Mantener la autonomía total en mis decisiones. El edificio del MUVIM albergaba en un principio salas como la ‘Parpalló’, la institución cultural ‘Alfons el Magnánim’ y las exposiciones pertenecían al Consorcio de Museos, así que cualquier director del MUVIM tenía poco margen de actuación. Yo quería disponer de la suficiente libertad para poder proponer exposiciones, actividades, talleres… Todo ello sin tener que dar demasiadas explicaciones. Eso sí, aunque tenemos una gran autonomía, siempre hay unos límites”.

-¿Qué dificultades encontró una vez llegado a la dirección?

-“La principal, y más importante, fue que los presupuestos eran terriblemente bajos. Así no se podía llevar adelante un museo de estas características. Por suerte, somos una entidad que mantiene lo presupuestado. Pero una cosa está clara, la cultura se paga, el arte es muy claro, así que nos vemos obligados a buscar subvenciones fuera de la esfera pública. Hasta ahora, la entidad que más nos ha ayudado ha sido la Caja de Ahorros del Mediterráneo, es nuestro mayor apoyo externo y se debe reconocer. Espero que esta colaboración siga adelante por mucho tiempo, porque las instituciones no pueden soportar el peso de los museos a sus espaldas”.

...“En Alcoy deberíamos mirar menos por el retrovisor de la cultura”...


-Sin embargo, a pesar de la prosperidad de este museo, insiste siempre en que está el fantasma del despido detrás.

-“Mi concesión de servicios como director del MUVIM se renueva cada año. Es una forma de no comprometerme yo y tampoco presionar a Diputación. Siempre digo que tengo las cajas preparadas en el despacho [señala unas grandes cajas de cartón situadas debajo de una de las estanterías] para irme en cuanto me lo pidan. No tengo problemas. Si he de irme, lo haré sin condiciones”.

-¿Es siempre tan inestable la dirección de instituciones culturales como parece?

-“Sí, los cambios políticos afectan, pero tampoco he tenido demasiados problemas al respecto. Además, conocía de antemano las dificultades de gestionar un museo de estas características, sus condicionantes, debíamos diferenciarnos de otros museos de Valencia para poder progresar”.

-Una diferencia que ya fue evidente en el mismo momento de realizar su tesis doctoral.

-“Sí (ríe), mi tesis fue sobre cine y ¡era el año 1968! Fue terrible, en aquellos tiempos hacer un estudio sobre esta materia requería muchísimo esfuerzo. Además, los catedráticos siempre me decían “eres filósofo, ¿por qué haces una tesis sobre cine?”. Pero es que a mí siempre me ha gustado la estética… Y los libros. Soy un ‘lletraferit’. De ahí mi empeño por crear una biblioteca completa para el museo y de explicar a la gente (sean alumnos o público general) las ideas de la Ilustración”.

-¿Cómo han funcionado los seminarios y talleres del MUVIM en los que tanto insiste?

-“Nuestra primera sorpresa fue la saturación del seminario de Kant que organizamos por su bicentenario. Hubo gente que llegó a quedarse fuera… Uno de los atractivos fue que conseguimos atraer hasta las conferencias a catedráticos, a expertos en filosofía, que son “rivales”. La gente me preguntaba que cómo lo había conseguido, pero la respuesta es muy sencilla: el proyecto del museo está fuera de la universidad”.

-De nuevo, aquí está presente su vinculación a la universidad…

-“Sí y, además, me ha resultado muy interesante esta experiencia porque nos demostró en su momento que íbamos por buen camino. Creo que siempre ha habido un error a la hora de plantear la enseñanza universitaria. Un alumno termina sus estudios conociendo mucha teoría, pero le falta mucha experiencia en lo que se refiere a la gestión de lo aprendido. De ahí radica la importancia que le concedo a los talleres. Debemos tener un pie dentro y otro fuera, siempre en beneficio de la universidad y de la sociedad”.

26 marzo 2006

TOM CHAMBERS, el mago




“Mi trabajo explora el punto en el que los sueños se encuentran con la realidad. Los niños y los animales son utilizados simbólicamente para crear una situación surreal que retrata la vulnerabilidad humana. Uso imágenes conflictivas para crear escenarios improbables que ofrecen visiones del mundo visualmente provocadoras, pero imaginables. Mi trabajo sobrepone opuestos simbólicos como lo animal/lo humano, lo espiritual/lo sensual y lo natural/lo artificial. Las imágenes contrastantes sugieren una sensación de algo que no es evidente ni deducible. Creo que las imágenes mostradas a través del fotomontaje revelan una sabiduría natural que no ha sido filtrada por un proceso racional”.

Tom Chambers. Fotógrafo


FUENTE: Enfocarte


24 marzo 2006

Juan Gil-Albert y la ciudad de los símbolos

“La mirada recorre las calles como
páginas escritas: la ciudad dice todo lo que debes pensar, te hace repetir su
discurso, y mientras crees que la visitas, no haces más que registrar los
nombres con los cuales se define a sí misma y a todas sus
partes”.

Italo Calvino
‘Las ciudades invisibles’
Existen ciudades, como Alcoy, que subsisten a base de símbolos culturales y de orgullo nacionalista. Existen fiestas, como la de Moros y Cristianos, que sobreviven a base de esfuerzo, pasión y conflictos. Han existido escritores, como Juan Gil-Albert, que siguen en la esfera poética gracias a su reflexión y a la actualidad de sus palabras. Así funciona desde siempre el mundo, con esferas que parecen no tener conexión alguna entre sí, pero que presentan puntos de apoyo que sustentan toda esta compleja estructura. Son sus símbolos, sus ideas, las marcas profundas que, lejos de ser evidentes, perduran en el interior de cada acto, de cada obra.

Relacionar sin tener en cuenta esta teoría a un poeta como Juan Gil-Albert y las fiestas de Moros y Cristianos sería imposible. Un literato que con sólo ocho años se marchó de Alcoy, manteniendo su unión con la ciudad a través de vínculos familiares, visitas esporádicas y conversaciones con otros personajes de la cultura local, muchos de ellos también emigrados. Apenas una fotografía del poeta vestido de marrakesch cuando era un niño es lo poco que queda de lo que se puede denominar la relación de Juan Gil-Albert con la Fiesta. Una imagen en la que aparece casi irreconocible, sobre todo para aquellos que sólo tenemos en la memoria el hombre de porte señorial y grandes gafas de sus últimos tiempos.

“Resulta difícil concebir a Juan Gil-Albert como alcoyano. Su aguda sensibilidad, su ahínco en la introspección (…) le convierten en la antípoda del tipo positivista y pragmático que es comúnmente el hombre alcoyano”, proclamaba el también escritor Adrián Miró
[1]. Sin embargo, rastreando en su vasta obra se pueden encontrar rasgos que permitan acercarnos al Gil-Albert interesado por las Fiestas de Moros y Cristianos. Éstos se encuentran en su trabajo periodístico o, mejor, aquellos relatos que publicó en algunos medios locales. ‘Fiestas en mi pueblo. Las vísperas’[2], en ‘El Noticiero Regional’ (periódico alcoyano de la época de la dictadura de Primo de Rivera), es uno de los ejemplos de las pinceladas festivas que podemos encontrar. Los Moros y Cristianos son sólo, según Adrián Miró, “un bastidor de fondo”, un punto de partida para su relato.

El bullicio de la ciudad los días anteriores a la fiesta, la llegada de las visitas, la compra-venta de mercancías y el espíritu animoso de los alcoyanos componen buena parte de este texto. “Toda la población se abría ya en las ansias de la fiesta. Tronaban las músicas por callejas escondidas y corría un tropel de críos sin escuelas, algunos con la jerarquía de la bufanda azul de los Hermanos Maristas”, dice Juan Gil-Albert en este artículo escrito cuando apenas tenía 25 años de edad. Pero los verdaderos rasgos ‘festeros’ se encuentran cuando el texto ya ha avanzado. Es entonces cuando se nos presenta un niño vestido de marrakesch, un pequeño que recuerda a la imagen de la instantánea que hoy se conserva en el Archivo de la Associació de Sant Jordi. Un aspecto que los niños que rodean al protagonista de esta escena envidian. Ellos también desean participar de forma activa en las fiestas. Ellos también quieren llevar “los largos flecos del fajón mozárabe” y mostrarlos a los alcoyanos que presenciarán el día de la Entrà. Sin embargo, el propio Juan Gil-Albert no recuerda haber participado de forma activa en ella. Al parecer, sus familiares se limitaron a vestirlo para la fotografía con un traje prestado por unos amigos. “En la época en la que se tomó la imagen, los Marrakesch estaban de moda, era una filá de reciente creación y compuesta, en su mayor parte, por burgueses”, asegura el historiador Adrián Espí. Una ‘comparsa’ (como llamaba el poeta a las ‘filaes’) con el suficiente dinero como para traer a la Entrà alcoyana los primeros camellos e incluso a un jinete árabe para protagonizar la Estafeta.

Pero Juan Gil-Albert profundiza un poco más en la estética de la Entrà a través del texto ‘Fiestas en mi pueblo. Las vísperas’. La admiración infantil hacia los signos de poder de los Moros y Cristianos se refleja en el atuendo de los Alcodianos, con sus plumas y colores llamativos. “Ya ves, Carlitos, las plumas de mamá, pues más grandes son todavía las que lleva en el casco el de ahí enfrente. Más grandes y todas blancas. ¡Más grandes que las de mamá!”. De nuevo, el símbolo de la ostentación, del poder y también de la diversión sin límites de los alcoyanos.


LA FIESTA Y EL DESEO

Más allá del papel que juegan las ‘filaes’ en su texto, mucho más lejos todavía de lo que pueden significar en la actualidad las veintiocho entidades que componen las fiestas de Moros y Cristianos, se encuentra la figura del Sant Jordiet. Sin él, uno de los principales factores de cohesión y de orgullo local, la trilogía festera no tendría sentido. Es por ello que dos de los personajes aparecidos en sus relatos publicados en prensa desean encarnar a este santo guerrero. “Yo, para salir, saldría de San Jorge, que no hay más que uno…”, avanza uno de los niños que observa las vestiduras moras en el relato ‘Fiestas en mi pueblo. Las vísperas’. El mismo Gil-Albert resaltó años más tarde que “antes de descubrir mi plasma absorbente, lo que yo había deseado ser era San Jorge, nuestro Santo Patrón, al que todas las primaveras le rendían honores”
[3].

La idea ser el protagonista indiscutible de la Fiesta, su principal símbolo, forma el hilo argumental de otro relato publicado años más tarde en la Revista de Moros y Cristianos. El artículo ‘Sant Jordiet’
[4], fechado en 1972, habla de la ilusión y el desencanto infantil, de la inocencia y también de la malicia. Este texto situado dentro del ciclo ‘El ocio y sus mitos’ es tal vez uno de los ejemplos más claros de la influencia de la Fiesta en la obra de Juan Gil-Albert, un oasis de igualdad social, pero también lleno de desengaños y de mentiras nada piadosas. “Existen seres nimios llamados a tener en nuestras vidas un papel más relevante de lo que a primera vista se alcanza a ver, aunque triste y despiadado”, un inicio que alerta del impacto traumático que le causó al protagonista del texto el no poder ser Sant Jordiet, el haber caído en las redes de una simple chiquillada cuando uno de sus amigos le dijo que él representaría este característico cargo. La ilusión de verse encima del caballo, lanzando flechas al aire, recibiendo los aplausos de los alcoyanos y los vítores. Un deseo hecho trizas que le perseguirá toda su vida, “porque había que darse cuenta de que aquel San Jorge, vivo y deslumbrador como un ángel, que dejábase ver por las calles alcoyanas, caminando sobre sus borceguíes de paloma torcaz, era un niño como nosotros, (…) la encarnación más lisonjera y feliz que habían contemplado mis ojos, un ser único y cautivador”.


LA CIUDAD EN EL RECUERDO

Los recuerdos de su infancia son los que le permitieron, años más tarde, escribir los dos relatos citados anteriormente. Unas escenas grabadas en su mente que, para el historiador Adrián Espí, eran “extrañas”, alejadas de la realidad de las fiestas de Moros y Cristianos, “Gil-Albert se aisló, venía muy poco por Alcoy”. El mismo poeta aseguraba que prefería recordar las sensaciones, los sonidos, los movimientos, de la Fiesta. De ahí la simbología que puebla los dos artículos relacionados con la festividad alcoyana. “Él no escuchaba la música, él veía ballets; Gil-Albert no observaba el paso de las escuadras, las relacionaba con los bailes rituales; así es como concebía esta tradición”, resalta Espí, uno de los afortunados estudiantes que pudo compartir con el poeta las tardes de tertulia que éste organizaba en su vivienda valenciana.

“No es fácil la autodefinición. Toda mi obra es una especie de autobiografía. Para hablar de los demás, de todo aquello que me rodea, parto de mí mismo. Es el único camino que conozco” [5], confesaba Juan Gil-Albert en una entrevista ofrecida en 1979 al periódico ‘Ciudad’ con motivo de la entrega de la Peladilla de Oro. El pasado y la experiencia del poeta marcada por el exilio se unieron en libros como ‘Concierto en Mi menor’ para relatar su peculiar Alcoy: “un pueblo moreno, amontonado, colgado en los barrancos y sobre el paisaje gozoso de sol”[6]. Lo mismo ocurrió con las escasas referencias a los Moros y Cristianos. Todo pasaba por el cedazo de su imaginación y de sus preferencias para mostrar lo que el poeta creía imprescindible para la ciudad: la cohesión y los vínculos de referencia entre sus ciudadanos y las tradiciones. Gil-Albert despreciaba la “monotonía” de las grandes urbes, por ello prefería tratar a Alcoy y la Fiesta como un grupo lleno de colorido y de matices.

Esta necesidad de un gran mito para aunar a la población alcoyana, de encontrar un representante, una historia, una leyenda de la ciudad se encontraba muy cerca. Para Juan Gil-Albert, este sentido estaba dentro de la figura del Sant Jordiet, una imagen que quedó impresa en la memoria del niño disfrazado de marrakesch. Ocho años de convivencia con la Fiesta (el mayor símbolo alcoyano) fueron suficientes para que el poeta la reinterpretara en sus textos, aunque utilizara sólo su estética y el propio recuerdo borroso e idealizado. Su limitada experiencia con los Moros y Cristianos debía quedar incorrupta, las señas de identidad que han construido esta ciudad debían mantenerse en la mente del escritor. Todo ello para poder seguir adelante. “Yo viajé lejos (…). Pero en cualquiera de esos escondrijos, a pleno aire, se me exigía saber quién era y de dónde vine, y era, entonces, cuando yo mismo, al sentirlo sonar, me estremecía: era de Alcoy (…). Mi vida se rehace hacia el pasado (…). Y la nostalgia es incurable”.

BIBLIOGRAFÍA

[1] MIRÓ, Adrián. Gil-Albert, desde Alcoy. Instituto de Cultura ‘Juan Gil-Albert’ y Ayuntamiento de Alcoy, 1994. Páginas 17, 29, 81, 84, 85 y 123.

[2] GIL-ALBERT, Juan. Fiestas en mi pueblo. Las vísperas. ‘El Noticiero Regional’. 22 de abril de 1928.
[3] GIL-ALBERT, Juan. Dos textos de Juan Gil-Albert. ‘Revista de las Fiestas de Moros y Cristianos de
Alcoy’. Año 1983.
[4] GIL-ALBERT, Juan. El ocio y sus mitos: Sant Jordiet. ‘Revista de Fiestas de Moros y Cristianos de
Alcoy’. Año 1972, página 81.

[5] ‘Juan Gil-Albert, Peladilla de Oro’. Publicado en ‘Ciudad de Alcoy’. 4 de enero de 1979.
[6] GIL-ALBERT, Juan. Concierto en Mi menor. Editorial ‘La caña gris’. 1964.

17 marzo 2006

Viajar perjudica seriamente nuestras cuentas corrientes


Romper con la rutina es bueno. Realizar un viaje relámago a otra ciudad, también.
Aunque los bolsillos tiemblen a estas alturas tras las estafadoras cafeterías (¡¡2 euros por un café!!) y las "visitas turísticas" que nos saquean los bolsillos, podemos confirmar que los cuatro periodistas en apuros que nos plantamos esta semana en Tarragona -intentando huir de las Fallas valencianas- hemos acabado satisfechos y satisfechas.
Es decir, sin ganas de viajar más de momento hasta que los jefes nos suban los sueldos de míseros becarios.
Todo queda dicho.
¿Alguna limosnita para superar la 'Cuesta de Fallas'?

El espejo y los fantasmas

“Necesita mis ojos mirándole. Me necesita para saber que está vivo”. Espiar puede tener sentido si se entremezcla en la trama neoyorquina en la que se está inmerso. La vigilancia, la observación, están ligadas en este libro a la comprensión de la literatura, tal y como explica Paul Auster con la expresión “los libros hay que leerlos tan pausadamente y cautelosamente como fueron escritos”. Una paciencia que Auster despliega en el segundo tomo de su ‘Trilogía de Nueva York’ con la literatura sencilla que le es característica.

El investigador anónimo investigado. Dos individuos frente a frente, sin apenas conocerse, vigilándose mutuamente hasta el infinito. Como mirarse en el espejo y quedarse así durante horas, esperando que alguien nos saque de este hipnosis. Un círculo vicioso sin sentido (si es que alguno lo tiene), pero que Auster teje para mantener atrapado al lector. Tras observar la estructura, la base argumental de la narración, no es extraño que la editorial Anagrama se haya animado a publicar en España (por fin) la versión ilustrada de estas tres geniales novelas. Un cómic rodeado de un aura positiva y con un mercado casi asegurado incluso antes de su lanzamiento (la novela policíaca sigue continúa su relación amorosa con la imagen).

Si ‘La ciudad de cristal’ describió el ocaso del hombre, la caída hasta el peldaño más bajo de la escalinata social, Paul Auster cita aquí, en 'Fantasmas', la telaraña de circunstancias y de coincidencias que marcan las relaciones personales en una megalópolis como Nueva York. Pero, dejando a un lado esta idea central, entre sus páginas vuelve a aparecer el escritor (el fantasma): “Escribir es una actividad solitaria. Se apodera de tu vida. En cierto sentido, un escritor no tiene vida propia. Incluso cuando está ahí, no está realmente ahí”. Una labor ardua y aislada que actúa a modo de imán entre los protagonistas de la narración (simples, primarios: Azul y Negro) para llevarlos de la mano hacia el conflicto inevitable. Sólo un puñetazo en ese espejo que les (nos) atrapa puede ser la solución.
'FANTASMAS'
Paul Auster
Editorial Anagrama.

11 marzo 2006

La escala de grises

El ambiente rural puede convertirse en el protagonista de una larga serie de novelas actuales, bien lo sabe el escritor Bernardo Atxaga. Si hace pocas semanas presentaba en esta columna el guión de ‘Obaba’ (basada en otra de las novelas de este vasco), la lectura incidental de este extenso relato tampoco podía faltar. ‘El hijo del acordeonista’ es la última historia que Atxaga ha publicado. No ha dejado a nadie indiferente, comenzando por el Premio de la Crítica y el Premio Euskadi de Plata. Y, por supuesto, tampoco a los lectores, que hemos encontrado en él a uno de los artistas del lenguaje sencillo del presente siglo.

Aunque “Obaba no existe” (Eduardo Haro Tecglen dixit), sigue siendo el centro del imaginario rural vasco, de las tradiciones, de la vida marcada por la dictadura de Franco en una de las comunidades autónomas (o naciones, ya que estamos metidos en polémicas políticas por la identidad) más fuertes. Atxaga narra en sus páginas, a través de la voz de un vasco exiliado en Estados Unidos, el drama de un pequeño pueblo dividido por las ideologías fascistas y nacionalistas, de familias rotas por los fusilamientos o por la sombra de la maldad. Personajes creados para criticar, pero también para mostrar a todos los que hemos nacido en otras zonas españolas la crisis que provocó la Administración de Franco durante sus últimos años en una de las zonas arrasadas por la guerra (la cercanía de Obaba con Guernica es significativa). La escala de grises que conforma la violencia, el odio y los intereses monetarios hacen de ‘El hijo del acordeonista’ uno de los libros de referencia de la literatura actual vasca, pero hay que ser fuerte y valiente para asumir alguna de las ideas y justificaciones que aparecen entre sus páginas.
'EL HIJO DEL ACORDEONISTA'
Bernardo Atxaga
Ed. Alfaguara
2003