23 febrero 2007

Tráfico de imágenes (II)

'Primavera, verano, otoño, invierno... Y primavera'
Kim Ki-Duk


Edicto Lunar

Ni asteroides que puedan destruir la Tierra dentro de 36 años, ni conjunciones planetarias mayas, ni partidas interminables en el OGame...
No. Ninguna de estas razones son válidas para explicar el "retiro espiritual" de la propietaria de este humilde blog. Para todas aquellas personas que ya comiencen a echarme de menos en otras esferas ingrávidas les informo de que:
a) Estoy viva (mala hierba nunca muere).
b) No salí volando en pleno huracán londinense (a pesar de que taché de "exagerada" a una pobre nena amarrada a una farola para no convertirse en Mary Poppins).
c) El trabajo mata. Nada por lo que te paguen debe de ser bueno...
d) Mi obsesión enfermiza por los libros me mantiene ocupada en exceso (léase "¿Por qué demonios me he metido yo ahora en un master en edición?).
e) Como "no tengo trabajo", ahora estoy aprendiendo chino (el problema de esas clases es que no puedes afirmar que "te suena a chino", se siente).

Cléa, su vecina

“Sus majestades los Reyes me encargan que les agradezca, en su nombre,…”

Me parece perfecto que doña Luisa me deje encargada del correo si viene el cartero y ella está en misa, pero todo tiene un límite.

– ¿Sí?
– Soy el cartero. Tengo un telegrama para doña Luisa.
– Ah, sí, sube.


“…la amable felicitación que han recibido con ocasión de la Navidad y el Año Nuevo…”


– ¿Puedes firmar aquí?
– Sí, claro. ¿De dónde es? Por si me lo pregunta, ya sabes que anda mal de la vista…
– Del Palacio de la Zarzuela.


(¿Qué?)

– Creo que te has equivocado. Hoy no es día de inocentadas…
– Que no, que no. Mira.


Y tenía razón. Ahora el telegrama descansará seguro sobre la repisa donde muestra las fotografías de la infanta Leonor, de los Príncipes de Asturias, de los Reyes y de los duques de Lugo y de Palma de Mallorca. Así, mientras limpie el polvo de mueble podrá besar también este trozo de papel, como hace con sus imágenes de santos. La Virgen de los Desamparados primero, después la de Santa Rita, luego San Pancracio y, por último, la figurita del niño Jesús acostado en el pesebre que durante el invierno tapa con una nana de color azul “para que no pase frío”.

“…Aprovecho esta oportunidad para enviarles mis mejores deseos para este nuevo año 2007…”


– Doña Luisa, tenga, un telegrama de la Zarzuela felicitándole las navidades.
– Ay, niña, me has hecho un gran favor. ¿Quieres pasar y te hago un café?
– No, gracias, que me voy a trabajar ya. Por cierto, ¿no se va este año a casa de su hermana para pasar el día de Navidad?
– Uy, no, no, que después de comer se pone con sus rosarios hasta las once de la noche y entonces quiere que juguemos al chinchón. ¡Si a esas horas ya estoy en la cama!


“Alberto Aza Arias, Jefe de la Casa de su Majestad el Rey”

11 febrero 2007

Cléa, su comida


Pues yo no quiero esa ensalada. Deberíamos pedir la sinfonía de croquetas y los cacahuetes porque casi no tengo hambre y si pedimos una pizza cada uno van a tardar horas en traerlas y son ya las doce de la noche y me quiero ir a casa porque me he pasado todo el día operando perros y estoy muy cansada. Jaime, no me mires así y pídete esos canelones congelados que sirven aquí porque si te pides la pasta con guindillas de la otra vez te va a sentar mal. Mira que después te vienes a mi casa y no me apetece aguantar tus dolores de tripita. Estoy tan cansada que no tengo ganas de nada. Y no sé por qué te has emperrado en venir esta noche porque sabes que de sexo, nada, cariño, que esta es la primera semana que me pongo el anillo vaginal y creo que esto no funciona porque no puedo meterme el dedo tan arriba como me pide el ginecólogo. Tengo una cosa bailando por ahí dentro, así que no me fío. Y dame la carta de una vez y deja de jugar con la sal que me estás poniendo nerviosa y eso trae mala suerte, ¿sabes?, que parece que tengas cinco años en lugar de treinta. Qué barbaridad. Y tú, Cléa, ¿qué vas a pedir? ¿Lo has pensado ya? Que vendrá el camarero y aún estarás toda embobada mirando la carta, como siempre.

-sonrisa agria-
Pizza tejana.

¿Eso? Pero si engorda, es todo grasa, y ¿no eras vegetariana? Hay unos canelones de espinacas con requesón que están muy buenos, no como los que siempre se pide Jaime, que están fríos y rancios. Yo no sé por qué seguimos viniendo a este restaurante. Ya no hacen la comida como antes y siempre está lleno de gente gritona. Y cargado de humo. Creo que deberíamos ir a ese que me dijo Antonio el otro día, que está en la esquina de enfrente de la farmacia del Centro….

(Yo tampoco sé por qué coño sigo quedando con ellos el último sábado de cada mes. Pero aquí estoy. Me gusta el sado.)

03 febrero 2007

Tráfico de imágenes (I)

Y la película de la semana es...
'Al final de la escapada', de Jean Luc Godard.
('A bout de Souffle', 'Breathless')


Alone in London (I)





Sus maravillosas memorias

La fascinación por las biografías es algo que siempre me ha resultado ajeno. Unas historias pasadas por el tamiz de la imaginación de quien lo escribe, donde se borran capítulos oscuros, ridículos y humillantes del “gran personaje” del que se habla. Todo ello dirigido a exaltar su imagen, a convertirlo en un ser adorable y perfecto. Este método se eleva al cubo cuando ya se trata de una autobiografía. En la actualidad, todos son capaces de escribir autobiografías (como lo demostró hace unos años el éxito de ventas de un libro con sus páginas en blanco para que cada uno relatara su historia, a pesar de que siempre se quedaba la mitad o apenas empezado, escribir cansa, obliga a pensar). Nos acribillan a biografías que van desde estrellas porno hasta peluqueras con posado en Interviú, así que comprenderán mi excesivo escepticismo frente a este género más manipulado que las páginas de un periódico.

Sin embargo, desde que José Saramago anunció su intención de publicar un relato con sus recuerdos de niñez, con sus duros inicios (como casi los de cualquier persona de la época), los días parecían volverse ya interminables. ‘Las pequeñas memorias’ no es una autobiografía al uso y eso se observa desde las primeras páginas. Saramago no quiere contarlo todo porque desea convertirse en un personaje más de sus novelas. Contar su vida desplazada, dando forma a la imagen de uno de sus protagonistas humanos, sencillos y eternamente preocupados. Saramago no varía su estilo para hablar de él mismo, de lo que recuerda. Es capaz de dejar pasar toda una página hablando de sus problemas del lenguaje en los años de escuela, esos errores mínimos de pronunciación que a él le llevan a pensar que era (o es) disléxico. Se recrea. Y, aunque parece que no relate nada significativo, lo está haciendo. Está describiendo un personaje humano con más defectos que virtudes, con un pasado lleno de pasiones físicas que era imposible descubrir a través de cualquiera de sus novelas (el amor en sus libros es siempre irreal). Y todo ello sin abandonar su ironía fina y camuflada.

‘Las pequeñas memorias’ es un ejemplo de cómo cualquier escritor debería asimilar su pasado para contarlo a su público (siempre dispuesto a la carnaza). Obviando lo evidente, saboreando sus palabras, como si realmente recordara sus anécdotas mientras las relata, aunque detrás exista un trabajo de planificación minucioso. Entre esas curiosidades está el relato del funcionario borracho que incluyó el apodo de la familia (‘Saramago’) en la partida de nacimiento de este pobre niño que décadas más tarde llegaría a ganar su merecido premio Nobel de Literatura. “Suerte. Gran suerte la mía, fue que no naciera en alguna de las familias de Azinhaga que, en aquel tiempo y durante muchos años más, tuvieron que arrostrar los obscenios alias de Pichatada, Culoroto y Caralhada”, dice. Así no se vio obligado a buscar un seudónimo para escribir ya de adulto (eso mismo comenta) y presume de ser uno de los pocos hijos que le ha dado el nombre a su padre, ya que éste, humillado, debió añadir a su ‘de Sousa’ inicial el mote de ‘Saramago’ para evitar sospechas sobre la paternidad de la criatura.

Esta es sólo una de las llamativas anécdotas que relata, unas historias normales y cercanas dentro de sus límites. No escatima detalles, pero tampoco lo narra todo, no desea crear una historia lacrimógena y, además, es imposible recordar por completo la infancia cuando se tienen más de ochenta años. Cualquier otra promesa es una farsa. Lo que importa es que ‘Las pequeñas memorias’ ha abierto una nueva puerta a los lectores de José Saramago. El descubrimiento de una intimidad que apenas se observa en las páginas de sus novelas. Saramago ha bajado de su pedestal para demostrar que no es una máquina de crear libros, de que es y ha sido humano, como sus lectores. Y, también, ‘Las pequeñas memorias’ es casi un testamento, el reconocimiento tranquilo del inicio del fin de una vida, un trabajo de análisis y de perdón para no desaparecer sin dejar antes cada cosa en el lugar que le pertenece.
'Las pequeñas memorias'
José Saramago
Ed. Alfaguara
179 páginas
2007

30 enero 2007

Malabarista atmosférica

Uno de mis numerosos recuerdos londinenses...

Me invaden las palabras, no puedo evitarlo

Love Letters

Mis lecturas compulsivas (I)

Y el libro de esta semana es...
'Todas las almas', de Javier Marías.
Hasta el momento, me ha gustado más que 'Tu rostro mañana', pero sigo encontrándole pegas...


Malabarista según Auster (II)

"La función del equilibrista es crear una sensación de libertad infinita. Malabarista, bailarín, acróbata, interpreta en el cielo los actos que otros hombres se contentarían con realizar en el suelo. La intención es al mismo tiempo forzada y perfectamete natural y, en el fondo, su encanto reside en su absoluta inutilidad".
En la cuerda floja
Experimentos con la verdad
Paul Auster

Malabarista según Auster (I)

"Al día sigueinte, encontré la respuesta en la primera página del International Herald Tribune. Un hombre joven había colocado una cuerda entre las torres de la catedral de Notre-Dame y había caminado, hecho malabares y bailado sobre ella durante tres horas, asombrando a la multitud que lo observaba desde abajo. Nadie sabía cómo había logrado amarrar la cuerda ni cómo había conseguido eludir la atención de las autoridades. Al regresar al suelo, había sido arrestado, acusado de alterar la paz y de varias ofensas más. Gracias a aquel artículo me enteré de su nombre: Philippe Petit. No tenía la menor duda de que él y el malabarista que yo había visto eran la misma persona."
En la cuerda Floja
Experimentos con la verdad
Paul Auster

24 enero 2007

La profesión está de luto

Con 74 años termina su vida el mejor periodista polaco del siglo XX: Ryszard Kapuściński. Cuatro veces condenado a ser fusilado, ha vivido y sufrido todas esas virtudes que se le adjudican al periodismo (y que ya tienden a remitir): la lucha por narrar la verdad, por ser libre, por mantenerse honrado, por ejercer la sinceridad, por ayudar a los que no tienen voz ni imagen.
Heredero del Humanismo y del amor al lenguaje como arma de comunicación, Ryszard Kapuściński ha representado al modelo del buen constructor de convivencia. Imagen del periodista contemporáneo, queda como gran cronista de guerra y de la realidad cotidiana. Aprendió de su carrera de Historia, pero desde muy joven ejerció el periodismo. Destacaron sus ideas y su empeño por dar testimonio de una realidad que se acelera y que se desvanece cada vez más deprisa....
Hoy, quizá, habría escogido otra profesión centrada en las tecnologías sociales de la información y de la comunicación, pero lo importante no es el medio sino el espíritu. Ese pensamiento y buen hacer que ha guiado a tantos aprendices de periodistas.
La profesión está hoy de luto.

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"Nuestra profesión siempre se basó en la búsqueda de la verdad. Muchas veces la información funcionó como un arma en la lucha política, por la influencia y por el poder. Pero hoy, tras el ingreso del gran capital a los medios masivos, ese valor fue remplazado por la búsqueda de lo interesante o lo que se puede vender. Por verdadera que sea una información, carecerá de valor si no está en condiciones de interesar a un público que, por otro lado, es crecientemente caprichoso» [...] «Hoy el soldado de nuestro oficio no investiga en busca de la verdad, sino con el fin de hallar acontecimientos sensacionales que puedan aparecer entre los títulos principales de su medio".
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"Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. Y convertirse, inmediatamente, desde el primer momento, en parte de su destino. Es una cualidad que en psicología se denomina ‘empatía’. Mediante la empatía, se puede comprender el carácter propio del interlocutor y compartir de forma natural y sincera el destino y los problemas de los demás".

22 enero 2007

The unseen video


Maravillas de la técnica... Bendito internet... Y alabados sean los diseñadores gráficos:
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La última novedad: vídeos personalizados que dependen de la hora local y del tiempo que haga en el lugar donde el internauta visualiza las imágenes. Todo ello combinado con la música de Milosh ('You make me feel').
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Probadlo. No es un milagro. Mi estación meteorológica más cercana es la de Mislata (Valencia)
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Estos extraños londinenses...

Esta soy yo intentando no pasar demasiado frío junto al Támesis.
Una foto para recordar y poner los dientes largos a unas cuantas personas. Pero, sin duda, lo mejor de todo Londres fue la visita a la zona de Camden, la tienda 'friki-retro' Vinmag y la evacuación del British Museum a causa de los vientos huracanados (muy inteligentes ellos... ¿Hace mucho viento? Pues todos a la calle...).

21 enero 2007

13 enero 2007

Un virus llamado Piglia

A modo de virus, unas palabras que sueltas no son más que garabatos, logran un poder sobrenatural cuando se conjugan para dar forma a un relato, a un estudio de la realidad distorsionada tras los gruesos cristales de unas gafas de miope. La literatura nos invade y los lectores nos dejamos llevar, atraídos por lo nuevo y por lo intenso. Parece increíble como apenas unas cuartillas escritas pueden llegar a mantener la atención de una persona, a despertar sus instintos y emociones, ahora que las nuevas tecnologías nos han abierto las puertas hacia otros mundos más modernos y más placenteros incluso que el de la literatura propiamente dicha. Pero, por suerte, siempre existirán escritores que como Ricardo Piglia sacuden las neuronas, impactan en su objetivo y siembran un tipo de arma bacteriológica dirigida a engancharnos a las páginas de un libro.

Es una maravilla, también, que algún intrépido editor haya querido resucitar unos cuentos inéditos que estaban ya olvidados, pero que sentaron las bases de un autor que no podría existir si antes Borges no hubiese aprendido a manejar una pluma, si Roberto Arlt no hubiera escrito de forma ininteligible y si Joyce no hubiese sido un paranoico. Todos ellos (y muchos otros) se unen en las palabras de un Ricardo Piglia joven, que todavía no alcanza la actitud chulesca que tanto fascina del “y yo más” a la hora de reformular las bases de los indiscutibles de la literatura latinoamericana y europea. Por muy apretada que esté la tuerca, siempre se le podrá dar otro giro. Y son estas vueltas las que convierten a ‘La invasión’ casi en un artículo de lujo, dirigido al público fiel de este singular escritor, pero también a todos aquellos a los que les interesa descubrir nuevas formas literarias.
La escritura no es plana, como el papel. Es tridimensional. Ya lo demostró en su ‘Prisión perpetua’: la letra impresa tiene detrás vida, la biografía de su autor, sus pasiones, sus manías y sus escrúpulos. Y es esto lo que la hace más divertida. No hay nada más auténtico que indagar en las palabras y en la vida de un autor, descubrir el porqué de sus palabras y de sus ideas, como si de un investigador sensacionalista se tratase.
'La invasión'
Ricardo Piglia
Ed. Anagrama
Col. Narrativas Hispánicas
2006

01 enero 2007

¡¡FELIZ 2007!!
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Trabajemos para que el transcurso de este año que ahora empieza sea más tranquilo y pacífico que el pasado. Que no se repitan más errores...
(Y que la diplomacia sea diplomacia, no una unión de ignorantes violentos).
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---Haciendo malabares con mi vida---
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29 diciembre 2006

Bendito L'Ham de Foc

Benditos sean los músicos de L'Ham de Foc, que tanta calidad nos ofrecen cada día y tanta riqueza de sonidos nos regalan...
(En directo mejor que en los discos).
NOTA: Mi madre quería llevarse al percusionista a casa para tenerlo de "decoración en el salón". (sic).